
Los niños corren atrás de una paloma, concursando a ver quien es el que logra atraparla primero. No entiendo.
El silencio tranquilizador de la plaza en la oscuridad, escondida entre las estrellas, se ve interrumpido por el sonoro griterío de un amanecer inevitable.
Niños que se dirigen al jardín, las nanas preparándose para un nuevo día de trabajo, madres & padres dirigiéndose hacia sus oficinas, las micros que contaminan con sus ruidos el ambiente, autos & bicicletas, perros & gatos que amanecen, vagabundos que se acuestan a descansar.
Es una mañana como todas las de santiago.
Quiero quedarme a dormir un ratico mas.
Protegida por el calor de mis sábanas.





