La verdad, es que no estoy ni ahí con toda la mierda que el resto del mundo me pueda echar - dijo antes de caer sobre sus rodillas, sollozando. Quise ayudarla, pero me sentía como el mayor hipócrita a medida que mi mano se acercaba a su nuca.
¡Vóh cállate, que no tení ni idea lo que se siente! - me gritó cuando le dije, aún de pie, que estaba ahí para lo que necesitase. Se levantó, se limpió las mejillas, y se fue.
Me quedé mirando, como atontado. Solo me quedé mirando, como atontado.
un monde de rêves écrits... où l'encre est abandonnée du "clic" du clavier
Je suis
sábado, 7 de septiembre de 2013
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