Je suis

Mi foto
Volátil, Sensible. Demente.

viernes, 23 de octubre de 2009

Días de Colegio

Miró sus manos. Vacías, blancas, frías, húmedas. Tembló. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo al tiempo que una especie de dolor invadía su pecho. Apretó las manos contra su rostro y sintió el calor líquido que fluía desde sus ojos. Gritó fuerte, un grito ahogado, silenciado por sus propias manos, un grito desgarrado, un girto que lastimaría, mas tarde, gravemente su garganta.
Sonó una campana. Se descubrió la cara, miró a su costado y con el puño de su camisa limpió las lágrimas que le corrían el maquillaje. Se levantó lento de su lugar en el suelo. Abrió la puerta del baño & se fue a clases.

Para mi
Los mejores años de mi vida

domingo, 18 de octubre de 2009

Impotente

N0 me gusta andar llorando por ahi, pero es que cuando mi pecho ya no aguanta mas el grito, solo llora. Me parece logico, no? Pues, cuando se lo dije a mi madre, ella solo dijo muchacho, deja de hablar pelotudeces. Concéntrate en lo que verdaderamente importa. Si madre, dije yo, y agaché la cara para que no viese como mi pecho rechazaba el grito nuevamente.

Maldicion, me gritaba mi interior, y mi pecho se negaba al grito. "No llores, no llores" Me traté de imponer, pero, ciertamente, mi pecho siempre ha sido mas fuerte que yo la momento de ordenar ante mis ojos.

Suelo enojarme
& mucho
Por todo

viernes, 16 de octubre de 2009

La abejita soñadora


Hubo una vez una pequeña abejita soñadora. Un día, tratando de tocar el sol, el duro chorro de una manguera le empapó sus alitas y la hiso perder su dirección. ¿Donde estaba ahora ese sol que ella tanto adoraba? ¿Por qué se hacía sola y desamparada?
Oh, pobre abejita, cayo tan fuerte sobre el pavimento, y al ver que no podia mover ya mas sus alas, al ver como el agua la volvia torpe, inútil, la abejita desistió. Pobre abejita soñadora. Se veria aplastada por algun pie distraido...
Pobre abejita soñadora.
"No te rindas, abejita" Escucho a sus espaldas "levántate y lucha, abejita!!".
La voz de apoyo le llegó tan oportuna, tan fuerte, tan confiada... La abejita, arrastrando sus patitas, logró salir del camino de los peatones.
"Gracias, susurró la abejita"... La voz no contestó "Muchas gracias", repitió. La voz no contestó.
La abejita, cansada, aturdida, pero esperanzada, volvió la cabeza para poder ver el rostro de aquella voz que le habia inspirado tanta energía, pero al voltear su mirada, no vió mas que su propio reflejo sobre el charco de agua.
"No te rindas, abejita" Se dijo a si misma, y sonrió. Sonrió al saber que tenía las fuerzas necesarias para seguir. Sonrió porque el sol vendría, con su calor, a secarle las alas. Porque el sol se puede haber visto oculto, pero el sol siempre regresa para secarle sus alitas.


Para
Mi amor, mi sol
El amigo que me apoyo en esto

Te amo, Jano, mi sol, superemos esto juntos