
Hubo una vez una pequeña abejita soñadora. Un día, tratando de tocar el sol, el duro chorro de una manguera le empapó sus alitas y la hiso perder su dirección. ¿Donde estaba ahora ese sol que ella tanto adoraba? ¿Por qué se hacía sola y desamparada?
Oh, pobre abejita, cayo tan fuerte sobre el pavimento, y al ver que no podia mover ya mas sus alas, al ver como el agua la volvia torpe, inútil, la abejita desistió. Pobre abejita soñadora. Se veria aplastada por algun pie distraido...
Pobre abejita soñadora.
"No te rindas, abejita" Escucho a sus espaldas "levántate y lucha, abejita!!".
La voz de apoyo le llegó tan oportuna, tan fuerte, tan confiada... La abejita, arrastrando sus patitas, logró salir del camino de los peatones.
"Gracias, susurró la abejita"... La voz no contestó "Muchas gracias", repitió. La voz no contestó.
La abejita, cansada, aturdida, pero esperanzada, volvió la cabeza para poder ver el rostro de aquella voz que le habia inspirado tanta energía, pero al voltear su mirada, no vió mas que su propio reflejo sobre el charco de agua.
"No te rindas, abejita" Se dijo a si misma, y sonrió. Sonrió al saber que tenía las fuerzas necesarias para seguir. Sonrió porque el sol vendría, con su calor, a secarle las alas. Porque el sol se puede haber visto oculto, pero el sol siempre regresa para secarle sus alitas.
Para
Mi amor, mi sol
El amigo que me apoyo en esto
El amigo que me apoyo en esto
Te amo, Jano, mi sol, superemos esto juntos

2 opiniones culturales:
puedo ser tu sol?
Ya eres mi sol... desde siempre (K)
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